1. Mejoran su capacidad de observación, análisis, concentración y
atención. Ejercita también su memoria visual, puesto que deben tener un
esquema previo de cómo era el puzle y recordar en qué lugar tienen que
colocar cada pieza.
2. El rompecabezas también ayuda al niño a trabajar la motricidad
fina de los dedos a través de la manipulación de las piezas y de los
movimientos de pinzado.
3. Construir un puzzle exige lógica y paciencia. Se puede jugar tanto
en solitario como con varias personas, entre amigos o en familia.
Además, no tiene idioma ya que de lo que se trata es de reconstruir una
imagen.
4. Es un juego que estimula, su inteligencia espacial y a mantener despierto el interés de llegar al final.
5. Desarrolla la capacidad lógica y el ingenio de los niños, que
tienen que crear diferentes estrategias para lograr armar todo el
conjunto.
6. Contribuye en la resolución de problemas, así como desarrolla la capacidad de tolerancia.
Los puzles crecen con los niños. Cuántas más piezas tengan, más
dificultad tendrá el niño para montarlo. Por lo general, se empieza
uniendo las piezas por las esquinas, luego por los bordes y, a
continuación, por el centro. Es una buena actividad para que los padres
de acerquen a sus hijos.
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